EUGENIO TOUSSAINT TRÍO - EN VIVO EN POLAK FORUM
Aarón Cruz y Gabriel Puentes hicieron la selección del material sonoro de este compacto, que incluye algunas de las grabaciones logradas en el Polak Forum el sábado 22 de enero de 2011, exactamente 17 días antes del fallecimiento de Eugenio Toussaint. Son, de hecho, los registros de la última actuación profesional de un músico singularísimo.
Por supuesto, no voy a abundar en detalles sobre la trayectoria de Eugenio. Sobre ellos se ha escrito tanto desde su fallecimiento, que realmente queda nada por decir. Pero si deseo enfatizar las cualidades sobresalientes de un ser humano sensible y sentimental, muy receptivo hacia los legítimos placeres de la vida y de las artes. Fui su amigo durante casi cuarenta años, y en todo ese periodo jamás me habló de trivialidades, jamás de algo que no fuese constructivo, que no estuviese ligado a un anhelo, a un proyecto digno de recibir toda su atención.
En una sociedad con valores trastocados, el mayor de los cuatro hermanos Toussaint Uthoff tuvo la inteligencia emocional para conservar su matrimonio por 27 años y para procrear a Jan, Adrián y Valeria, que siempre recibieron de su parte amor y el mejor ejemplo. Alguien se atrevió a llamarle ambicioso, como queriendo descubrirle un gran defecto, pero su gran deseo de brindarles la mejor educación y los mayores satisfactores, le llevaron a incursionar lo mismo en el terreno del jazz que en el de lo clásico y lo popular, como buen instrumentista si, pero mejor como arreglista y compositor. También produjo discos, se interesó por la didáctica musical, compartió sus opiniones tanto en los medios impresos como en los electrónicos, y se desempeño, con éxito, en varias actividades más.
Fue un hijo y un hermano amorosísimo, y un amigo de tal tamaño que congregó en la funeraria a una auténtica multitud, salpicada con “autoridades” y advenedizos, pero integrada sobre todo por amigos verdaderos, que en su caso no se contaban con los dedos de una mano, sino auténticamente por centenas.
Y alguien podría preguntarme si todas esas características de la personalidad de Eugenio lograban reflejarse en su música. La respuesta es más que obvia: ¡Qué manera de presentar la melodía al abrir Pinot Noir y qué ejercicio de interplay durante el solo del inefable contrabajista Aarón Cruz, a quien parece que los elogios le están quedando cortos! Y cómo explicarse el rendimiento de A mis hijos, si no es como un discurso cuasi religioso, o su re-creación de Maiden Voyage, desde la persuasiva introducción hasta su improvisación híper creativa, en la que el baterista Gabriel Puentes oficia sobre cómo tocar menos, para tocar mucho mejor.
Qué feliz coincidencia de que el adiós a Eugenio Toussaint, un talento inolvidable, sea la bienvenida a una marca que nace predestinada al éxito, pues ésta es la primera experiencia de un club de jazz que abre sus archivos para ponerlos a la disposición de un creciente número de aficionados a la música sin concesiones.
Germán Palomares Oviedo




